 El cáncer de mama aunque no es la causa más frecuente de muerte entre las mujeres, sí es el que más las preocupa, por la importancia tan grande que se le da en la sociedad a las mamas.
Desde siempre y aunque los médicos sabemos que la única función que tiene dicha glándula es la lactancia, sin embargo en la actualidad ya por culpa de los hombres o por culpa de las mujeres, el hecho real es que la mama se ha convertido en un objeto de belleza y consecuentemente sexual. Todos los días estamos viendo mujeres de todas las edades que sueñan con unos pechos cada vez más firmes y sobre todo grandes, y a pesar de que en nuestras consultas ginecológicas constantemente estamos diciendo que sus pechos están bien, que su tamaño es proporcionado a su cuerpo y que no necesitan más, ellas pasan por el cirujano estético se colocan unos senos muchas veces desproporcionados, y cuando les preguntamos ¿supongo que estás sastifecha? Nos contestan que ellas hubieran querido dos tallas más, pero que el cirujano no lo creyó conveniente.
De todo esto se desprende, la enorme importancia que supone la posibilidad de perder un pecho y el cataclismo que ello supondría para su futuro. Y es por esto que el cáncer de mama es el más importante para la mujer. Y los médicos tenemos la obligación de ofrecer todas las armas existentes para su control y curación.
El primer paso consiste en el diagnóstico,y lo primero que hay que hacer es concienciar a la mujer para que al menos una vez al mes se haga una autoexploración, técnica fácil y que es capaz en la mayoría de las veces de localizar un tumor por pequeño que sea. El segundo paso es acudir al médico y este ya se encargará de descartar un tumor, si éste no existiese, o enviarlo al especialista en caso contrario.
El tercer paso con los medios que disponemos es confirmar el diasgnóstico, evaluar el caso, y establecer cual es el mejor tratamiento. Para el diagnóstico hay cinco pasos a seguir palpación, mamografía, ecografía, resonancia magnética y biopsia.
Este examen debe hacerse una vez al año ya que una célula cancerosa se duplica cada 90 días por lo que no deja lugar a duda de que con periodos más largos es muy posible que se escapen muchos cánceres.
Establecido el diagnóstico el primer problema es comunicárselo a la paciente, cosa difícil ya que por mucho que hagamos o muchos rodeos al final la paciente tiene que enterarse de lo que le pasa y afrontar la dura realidad, incluso por medio de psicólogos o lo que sea, la paciente tiene que saber la verdad y como puede luchar contra ella. A continuación hay que quitarlo y lo último de lo que disponemos en nuestro Hospital es una unidad de MEDICINA NUCLEAR Y RADIOLOGÍA que nos permite inyectar un radioisótopo en la mama que nos definirá el tumor y su localización, ya que muchas veces no son palpables y la localización del ganglio centinela. Una vez que los tenemos identificados y ya en el quirofano, ayudándonos con un detector Geiguer vamos a poder encontrar con una facilidad enorme tanto el tumor como el ganglio axilar llamado centinela por ser el primero en infartarse. Con lo cual en un solo tiempo podemos quitar tumor y ganglio sin tener que quitar toda la cadena ganglionar. Con los riesgos que ello suponía.
Finalmente la paciente tiene que asumir que hay que terminar el tratamiento haciendo un PET para saber si no hay ninguna otra lesión, terminando con la radioterapia o la quimioterapia.
Y aunque sabemos el impacto de este cáncer tiene en la mujer, también sabemos que cogido a tiempo el porcentaje de curaciones es muy alto.
|